En una de las zonas más privilegiadas de la Costa Brava, escondido entre pinares centenarios y acantilados que se asoman al Mediterráneo, se encuentra el Hotel Santa Marta. Aunque administrativamente pertenece a Lloret de Mar, su localización real es mucho más exclusiva: una extensa finca privada de más de seis hectáreas situada en plena naturaleza, entre las playas de Santa Cristina y Cala Treumal. Esta combinación de privacidad, mar y paisaje lo convierte en uno de los hoteles más singulares de Cataluña, un lugar pensado para quienes buscan algo más que un simple alojamiento junto al mar.

Una historia ligada al lujo discreto

El Hotel Santa Marta no es un hotel reciente, su historia está vinculada a una tradición de hospitalidad que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Esta filosofía se percibe tanto en la arquitectura como en el servicio, donde la discreción y la personalización son claves.

A lo largo de los años, el hotel ha sido elegido por viajeros que valoran la exclusividad, desde empresarios y artistas hasta familias que buscan un refugio seguro y elegante frente al mar. 

Habitaciones y espacios que miran al mar

Las habitaciones y suites del Hotel Santa Marta están diseñadas para potenciar la sensación de amplitud y conexión con el paisaje. Grandes ventanales, terrazas privadas y una paleta de colores suaves crean un ambiente luminoso y sereno. Desde muchas de ellas, el Mediterráneo se convierte en el verdadero protagonista, ofreciendo amaneceres y atardeceres que cambian cada día y que convierten la estancia en una experiencia inolvidable.

Gastronomía con identidad mediterránea

Uno de los grandes atractivos del Hotel Santa Marta es su propuesta gastronómica. La cocina está profundamente arraigada en el producto local y de temporada, con una clara inspiración mediterránea. Pescados y mariscos frescos, verduras de proximidad y arroces elaborados con mimo forman la base de una carta que busca resaltar los sabores auténticos sin artificios innecesarios.

Comer en Santa Marta no es solo una cuestión de sabor, sino también de entorno. Los restaurantes y terrazas del hotel ofrecen vistas directas al mar o a los jardines, creando un marco perfecto para una comida pausada o una cena especial.

Bienestar, deporte y desconexión

El hotel es también un destino ideal para quienes buscan bienestar y actividad en un entorno natural. Sus jardines y senderos privados permiten paseos entre pinos y vistas al mar, mientras que las instalaciones deportivas ofrecen opciones para mantenerse activo sin salir de la finca. El spa y las zonas de bienestar completan la experiencia, invitando al descanso profundo y a la desconexión total.

La proximidad a algunas de las playas más bonitas de la zona añade otro nivel de atractivo. Cala Treumal o Santa Cristina están a pocos minutos y permiten disfrutar de aguas cristalinas y arena fina sin las aglomeraciones típicas de otros puntos de la Costa Brava. Desde el hotel, es fácil organizar salidas en barco, excursiones por la costa o simplemente pasar el día junto al mar en un entorno espectacular.

Un helipad que redefine la llegada

Uno de los elementos más exclusivos del Hotel Santa Marta es la presencia de su propio helipad. Este detalle lo convierte en un destino especialmente atractivo para quienes valoran la comodidad, la rapidez y la privacidad en sus desplazamientos. Llegar en helicóptero permite evitar carreteras congestionadas y transformar el trayecto en parte de la experiencia, sobrevolando la Costa Brava y disfrutando de una de las vistas aéreas más espectaculares del Mediterráneo.

El helipad no es solo una infraestructura práctica, sino una declaración de intenciones. Refuerza la idea de que Santa Marta es un lugar pensado para un tipo de viajero que busca algo más que un hotel de playa: busca una experiencia integral, donde cada detalle, desde la llegada hasta la despedida, esté cuidado al máximo.

Lloret y la Costa Brava desde otra perspectiva

Aunque Lloret de Mar es conocido por su animación y vida nocturna, el Hotel Santa Marta ofrece una cara completamente diferente del destino. Desde aquí, la Costa Brava se descubre como un territorio de calas escondidas, caminos costeros y paisajes salvajes que contrastan con la imagen más urbana de la zona. Es una base perfecta para explorar la región con calma, ya sea por tierra, por mar o por aire.

Además, su ubicación estratégica permite acceder fácilmente a Girona, Barcelona o incluso al sur de Francia, lo que convierte al hotel en un punto de partida ideal para rutas más amplias por el Mediterráneo occidental. Todo ello sin renunciar a la tranquilidad y privacidad que definen la experiencia Santa Marta.

Un destino pensado para escapadas exclusivas

El Hotel Santa Marta es, en esencia, un lugar para desconectar del mundo sin renunciar al confort y al estilo. Es perfecto para escapadas románticas, retiros de bienestar o viajes de placer donde la prioridad es disfrutar del entorno, del servicio y de la sensación de estar en un espacio verdaderamente especial. Cada estancia se vive como algo único, porque el hotel no busca la masificación ni la rotación rápida de huéspedes, sino relaciones duraderas con quienes vuelven una y otra vez.

Volar hasta el Hotel Santa Marta con Mach Helicopters

Llegar al Hotel Santa Marta en helicóptero es la manera más elegante y eficiente de comenzar una estancia en este enclave privilegiado. Mach Helicopters pone a disposición de sus clientes una experiencia de vuelo diseñada para quienes valoran el tiempo, la comodidad y la exclusividad. Gracias al helipad del hotel, el trayecto se convierte en una transición perfecta entre el día a día y el descanso, permitiendo aterrizar directamente en la finca sin esperas ni desplazamientos adicionales.