En el corazón de Osona, entre prados verdes, bosques espesos y carreteras que recorren la montaña, se encuentra Masía Piguillem. La llegada a Piguillem es casi cinematográfica, la masía aparece en lo alto de una colina, rodeada de naturaleza en estado puro, con una presencia elegante que transmite tradición, calma y una cierta solemnidad. No es un espacio diseñado para impresionar a primera vista, sino para conquistar poco a poco.

Una masía con alma gastronómica

Masía Piguillem es, ante todo, un templo de la gastronomía. Su identidad gira en torno a una cocina de autor profundamente conectada con el territorio, donde cada plato es una interpretación contemporánea del paisaje que lo rodea. Aquí no se cocina en base a modas, sino desde la memoria, el producto y una visión muy personal de la alta cocina catalana.

El restaurante ha construido una reputación sólida basada en la excelencia y en una propuesta que huye de lo evidente. Las técnicas modernas conviven con sabores reconocibles, creando una experiencia que resulta sofisticada sin ser distante. Comer en Piguillem no es simplemente sentarse a la mesa, es formar parte de un relato que se construye plato a plato, donde cada detalle cuenta.

Espacios que invitan a quedarse

La masía, restaurada con un respeto exquisito por su arquitectura original, ofrece espacios cálidos y elegantes donde la piedra, la madera y la luz natural juegan un papel fundamental. No hay ostentación ni artificio, solo una sensación constante de armonía entre el edificio y el entorno. Desde el comedor hasta las zonas exteriores, todo está pensado para que el paisaje forme parte de la experiencia.

Las vistas abiertas a los campos y montañas de Osona crean un telón de fondo que acompaña cada momento. En días despejados, la luz baña la masía con una claridad especial, mientras que en jornadas nubladas el ambiente se vuelve más íntimo y recogido. En cualquier caso, el entorno refuerza la sensación de estar en un lugar apartado del ruido, casi fuera del mundo.

La experiencia Piguillem

Visitar Masía Piguillem es una experiencia que se vive con los cinco sentidos. El sonido del viento entre los árboles, el aroma de la tierra húmeda, la textura de los materiales nobles y, por supuesto, los sabores que salen de su cocina se combinan para crear algo que va más allá de una simple comida. 

Por eso es un destino habitual para celebraciones especiales, encuentros privados o comidas que buscan algo más que una buena carta. Piguillem ofrece un escenario donde cada ocasión adquiere un carácter único, sin perder la cercanía y el trato humano que lo hacen tan especial.

Un helipad en plena naturaleza

La existencia de un helipad en Masía Piguillem añade una dimensión completamente distinta al lugar. En un entorno tan rural y sereno, la posibilidad de llegar en helicóptero resulta casi sorprendente, y precisamente por eso tan exclusiva. Aterrizar entre prados y bosques, a pocos metros de una masía centenaria convertida en uno de los restaurantes más destacados de la zona, es una experiencia diferente.

El helipad no solo facilita el acceso, sino que transforma la llegada en un momento memorable. Para quienes valoran su tiempo y buscan comodidad sin renunciar a destinos auténticos, esta opción abre nuevas posibilidades para disfrutar de Piguillem sin largos desplazamientos por carretera.

Osona desde el aire

La comarca de Osona es un mosaico de paisajes verdes, pueblos pequeños y una identidad muy marcada. Vista desde el aire, revela una belleza serena que contrasta con la intensidad de la vida urbana. Volar sobre esta región permite apreciar su estructura natural, sus campos cultivados y sus montañas suaves, ofreciendo una perspectiva privilegiada que conecta perfectamente con el espíritu de Masía Piguillem.

Desde Sant Andreu de la Vola es fácil enlazar con Barcelona, Girona o incluso con la Costa Brava, lo que convierte a Piguillem en un punto estratégico para escapadas gastronómicas de alto nivel. 

Un destino para quienes saben apreciar lo auténtico

Masía Piguillem está pensado para quienes disfrutan de la calma, del buen producto y de los espacios exclusivos. Aquí, la experiencia es íntima, profunda y cuidadosamente construida, como una obra de arte que se aprecia mejor sin prisas.

Es un refugio para amantes de la gastronomía, para quienes buscan una experiencia sensorial completa y para aquellos que valoran los lugares con identidad propia, lejos de los circuitos más obvios.

Llegar a Masía Piguillem con Mach Helicopters

Volar hasta Masía Piguillem con Mach Helicopters es una forma de adecuar el viaje a la esencia del destino. Desde el momento del despegue, la experiencia se aleja de lo cotidiano y se acerca a lo extraordinario, cruzando montañas y valles hasta aterrizar en un enclave que parece hecho a medida para este tipo de llegada. Mach Helicopters convierte el desplazamiento en una parte integral del plan, no como un simple trámite, sino como una introducción a lo que está por venir.

Elegir el helicóptero para llegar a Piguillem es apostar por la comodidad sin renunciar al carácter y por una manera de viajar que encaja perfectamente con la exclusividad discreta de este lugar. Con Mach Helicopters, el viaje no es un intervalo entre dos puntos, es el primer capítulo de una experiencia que empieza mucho antes de sentarse a la mesa.